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….tierra de nadie, tierra de todos…

Se creen los dueños de todo y como tales actuan. Tienen patente de corso para interpretar a su modo la libertad de expresión, escriben lo que quieren y donde desean, posiblemente sin pensar en el coste del soporte que aguanta “sus obras de arte”. A un artista de ese nivel, se le perdona todo.

Los garajes son su especialidad, el marco donde se sienten más creativos. Pero no hacen ascos a escaleras ni ascensores. Su creatividad no sabe de horizontes. Fusilan carteles de información general, se inventan falsos ripios que, imagino, solo les harán sonreír a ellos. Utilizan punzones para dejar huella duradera sin saber que eso cuesta dinero si hay que repararlo.

Buzones, puertas, cuadros de electricidad, espejos, maceteros, portales…tienen dónde elegir. En un ataque de cordura incluso pensarán que no hacen daño, que un garaje o un ascensor, como público que es, no es de nadie. Bonita conclusión si no fueran vecinos del inmueble. Intuyen, y lo demuestran, que los pasillos sin garabatos, iniciales rotuladas o rayazos son pasajes inanimados, faltos de valor, escenarios fríos. Un viaje en un ascensor es la cosa más anodina del mundo salvo que dejemos libre nuestro espíritu de artistas inmobiliarios, niño, dale al número de emergencia de averías para que cuando alguien se quede tirado tenga que venir directamente el séptimo de caballería y tengamos espectáculo gratuito.

Son inquilinos con derecho a pintar, o a emborronar, algo en la vida. Y es posible, Venkila no conoce la estadística, que sus voces sean las que más se oigan en la reuniones de vecinos reclamando mano dura para quienes ensucian la propiedad común. Disimula que algo queda.

Debiera colocarse en los portales, junto al cartel de: los vecinos no queremos publicidad, otro soporte en blanco donde pusiera: vecino artista, este es tu espacio. Porque sabemos de tus inquietudes y de tus aptitudes queremos que las muestres en público. Y en la próxima junta pediremos un aplauso. No ahorraremos en esfuerzo lo que podemos ahorrar en desperfectos. Artista anónimo: súmate a la iniciativa. Y con suerte, en la bajera vacía desde que se hizo el edificio, montaremos una sala de exposiciones. Todo sea por buscar utilidad a los espacios y promocionar el arte y la cultura vecinales.

Hasta la próxima que será la siguiente, si la vida quiere.

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